¿Qué es la actividad física?

Ser físicamente activo significa moverse más y pasar menos tiempo en reposo. Muchas personas descubren que la actividad física les ayuda a mantener una salud mental positiva, ya sea por sí sola o en combinación con otros tratamientos.
Realizar actividad física no es sinónimo de correr maratones o entrenar todos los días en el gimnasio. Hay muchas cosas diferentes que puedes hacer para estar un poco más activo. Sin embargo, puede ser difícil mantenerse físicamente activo, especialmente si no te sientes bien emocionalmente.

Tenemos información que puede resultarte útil:

¿Cómo puede la actividad física ayudar a mi salud mental?

Hay muchos estudios que han demostrado que la actividad física puede mejorar la salud mental.
Por ejemplo, puede ayudar con:

Dormir mejor: haciéndote sentir más cansado al final del día

Estado de ánimo más positivo: la actividad física libera hormonas que te hacen sentir bien, que te hacen sentir mejor y te dan más energía durante el día.

Manejar el estrés, la ansiedad o los pensamientos intrusivos y acelerados: hacer actividad física libera cortisol que nos ayuda a manejar el estrés. Estar físicamente activo también le da a su cerebro algo en lo que concentrarse y puede ser una estrategia de afrontamiento positiva para momentos difíciles.

Mejor autoestima: ser más activo puede hacer que te sientas mejor contigo mismo a medida que mejoras y alcanza sus objetivos.

Reducir el riesgo de depresión: estudios han demostrado que realizar regularmente actividad física puede reducir la probabilidad de sufrir un período de depresión.

Conectarse con personas: realizar actividades en grupo o en equipo puede ayudarte a conocer gente nueva y de ideas afines, y a hacer nuevos amigos.

Pero la actividad física no siempre es útil para la salud mental de todos. Tienes que considerar que es útil en algunos momentos y no en otros, o simplemente que no funciona para ti.
¿Y si me siento mal?
Cuando no te sientes bien, puede ser muy difícil comenzar a ejercitarte y probablemente frustrante. Si estás pasando por un mal momento, no seas demasiado duro contigo mismo. En esta situación, puede ser fácil comenzar a sentirse culpable o castigarse por no hacer ejercicio, y esto puede contribuir a que te sientas mal.
Una buena opción es concentrarse en otras cosas durante un tiempo e incorporar algo de actividad física en tu rutina de apoco y en la medida que te sientas un poco mejor. Es importante encontrar un equilibrio y descubrir qué funciona mejor para ti.

¿Qué tipo de actividad podría funcionar para mí?

Estar físicamente activo tiende a ser más fácil si eliges una actividad que disfrutes y que se adapte a tu vida diaria. Si te obligas a hacer algo que no disfrutas, es mucho menos probable que lo hagas y experimentes beneficios para tu salud mental.
Hay muchas cosas diferentes que puede probar; no todos disfrutarán o se sentirán cómodos haciendo todas estas actividades, por lo que es posible que debas probar varias antes de encontrar algo que realmente te guste. También puedes encontrar que diferentes cosas funcionan para ti en diferentes momentos de tu rutina o tu vida, dependiendo de cómo te sientas.
Si crees que puede resultarte difícil comenzar con alguna de estas cosas, podemos ayudarte a comenzar con estos consejos.

Aquí hay algunas ideas de actividades que puedes probar:

  • 1. Actividades en casa
  • 2. Actividades fuera de casa
  • 3. Motivación y apoyo adicional

Actividades en casa

Trata de sentarse menos: si pasa mucho tiempo sentado, intenta levantarte y moverte un poco cada hora. Si te preocupa que puedas olvidarlo, te aconsejamos configurar una alarma para recordarlo.

Ejercicios en silla: si tienes problemas de movilidad, una condición física en la cual le resulta difícil pasar tiempo sin sentarse, puedes intentar realizar ejercicios en tu silla levantando las piernas y moviendo los brazos.

Haga ejercicios o estiramientos en casa: organiza una rutina de ejercicios y estiramientos que puedes probar buscando clases guiadas por entrenadores en aplicaciones como YouTube o Instagram. Hay muchos regímenes de ejercicios en línea gratuitos diseñados especialmente para que los pruebe en casa, que incluyen de todo, ejercicios en una silla hasta ejercicios de yoga y cardio.
Incluya más actividad en su rutina diaria: suba las escaleras en lugar de caminar, mueva sus cosas de una en una en vez de llevarlas todas juntas o haga estiramientos suaves mientras mira televisión o trabaja en su computador.
Baila: pon algo de música mientras realizas tus labores diarias y baila, o bien puedes organizar una mini fiesta de baile con tus amigos o familiares.

Actividades fuera de casa

Camina un poco más: cuando te dirijas al trabajo, a las tiendas o a tu casa, prefiere caminar un poco más en vez de usar todo el tiempo un medio de transporte.
Prueba un nuevo deporte o únete a un equipo, grupo o clase de ejercicios.
Prueba una clase de baile: desde Zumba hasta bailes de salón.
Grupos para caminar o correr: . organízate con tus amigos y realiza estas actividades en grupo.
Gimnasios al aire libre: algunos parques locales tienen equipos de gimnasios al aire libre gratuitos que puede usar.
Ciclismo: ya sea yendo a las tiendas o al trabajo prefiriendo la bicicleta cómo medio de transporte, o dando largos paseos en bicicleta los fines de semana.
Deporte consciente: como yoga, pilates o tai chi, estos deportes son de gran ayuda para controlar la mente y el cuerpo.
Actividad en la naturaleza: hacer senderismo y contemplar la naturaleza es una buena oportunidad para relajarse y realizar actividad física.

Motivación y apoyo extra

Música: poner música o un podcast en sus auriculares puede ayudar a distraerte, entretenerte o motivarte mientras haces ejercicio.
Aplicaciones y programas: te pueden brindar paso a paso que actividades hacer, muchas incluyen información sobre cómo hacer ejercicio de manera segura y al registrar tus logros pueden ayudarte a mantener la motivación.
Disfrute del tiempo a solas: realizar actividad física en soledad puede proporcionarte un buen momento para reflexionar cómo te sientes o practicar meditación.
Pide recomendaciones: algunas actividades son más inclusivas que otras. Puedes pedirle recomendaciones y consejos a su médico, amigos o conocidos acerca de qué actividades les han funcionado o cuales podrían ser las más adecuadas para ti.
Haga ejercicio con otras personas: muchas personas descubren que unirse a un grupo o mantenerse activo con alguien que conocen, como un amigo, un familiar, un colega o un compañero de trabajo, puede ser motivador y hacer que comenzar a realizar una nueva actividad sea más agradable.
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