¿Qué es el duelo?

El duelo es una de las experiencias más dolorosas que puedes atravesar en tu vida. Comúnmente denominamos duelo al proceso interno que desarrollamos luego de la pérdida de un ser querido, por ejemplo: un familiar cercano, un amigo o una mascota.
Cada persona experimentará su duelo de manera diferente. En este período podrías presentar sentimientos como tristeza, dolor, culpa e incluso rabia. Con el paso del tiempo, estos sentimientos se irán aliviando y podrás aceptar la pérdida y seguir adelante con tu vida, sin olvidar a quien perdiste

¿Quiénes podrían experimentar un proceso de duelo?

Todos pueden experimentar uno o más duelos a lo largo de la vida. Si pierdes a un ser querido cursarás un duelo, pero también otras pérdidas como el término de una relación de pareja, la pérdida de un trabajo o cambios en tu salud, pueden ser experimentados como un duelo.

¿Cómo se siente el duelo?

El duelo se puede vivir con mucha angustia y pena inicialmente, con recuerdos acerca de tu ser querido y muchas veces con dificultad para asumir que ya no estará junto a ti. Quizás las primeras semanas sean las más difíciles de sobrellevar y más aún si tu pérdida sucede de manera inesperada.
Algunas personas describen sus procesos de duelo como: una pena en el alma, una tristeza que se llevará toda la vida, pero que con el tiempo aprendes a sobrellevar, o como un dolor al sentir la ausencia de alguien cercano.

¿Cómo distingo un proceso de duelo normal de uno que no es normal?

Cada uno puede vivir su duelo de distintas maneras, con una intensidad y duración que pueden ser variables de una persona a otra. Incluso una misma persona puede experimentar sus distintos duelos de diferente manera. Sin embargo, lo esperable es que a medida que avanzan los días y semanas, poco a poco los síntomas y emociones relacionadas al duelo se comiencen a aliviar y si bien el dolor de perder a alguien cercano puede durar toda la vida, con el paso del tiempo podrás retomar tus actividades cotidianas.
No obstante, algunas personas tendrán mayores dificultades para recuperarse de un duelo, presentando emociones dolorosas muy intensas, que no mejoran y que les impedirán continuar con su propia vida, pudiendo desarrollar una enfermedad a partir de un duelo como por ejemplo depresión, estrés post traumático o un duelo muy persistente en el tiempo.

Un proceso de duelo podría estar alejándose de la normalidad si con el paso del tiempo sientes dificultad para volver a realizar tus labores cotidianas, si los sentimientos de tristeza y dolor son frecuentes y constantes, si te cuesta pensar en otra cosa que no sea tu ser querido y sientes que te es difícil aceptar su muerte, si pierdes la capacidad para disfrutar las cosas placenteras de la vida, si comienzas a culparte por la muerte de tu ser querido o a pensar constantemente en que podrías haber evitado su muerte, si empiezas a aislarte de tus personas cercanas, te cuesta concentrarte, dormir o experimentas cambios en tu apetito.
Si experimentas alguna de las dificultades detalladas anteriormente o si te sientes sobrepasado por la tristeza y el duelo, es recomendable que busques ayuda, puedes consultar con un/a especialista en salud mental para encontrar juntos la mejor alternativa para ti.
Presta especial atención si esto te lleva a tener ideas de muerte o de quitarte la vida. En esta situación busca ayuda profesional inmediatamente.

Si luego de la pérdida de un ser querido sientes que te cuesta retomar tu vida cotidiana o te resulta muy difícil lidiar con la tristeza, podrías necesitar ayuda.

¿Cuánto tiempo debería durar un duelo normal?

Para cada persona el tiempo de duelo puede variar. A pesar de que en algunas clasificaciones se habla de que luego de un año desde la muerte de un ser querido se puede comenzar a pensar en un duelo complicado, es fundamental tener en cuenta que esto no es igual para todos y que un duelo puede complicarse sin importar cuanto tiempo haya trascurrido.

¿Qué puedo hacer para enfrentar de mejor manera mi duelo?

Lo primero que debemos saber es que frente a una situación tan dolorosa como un duelo es normal presentar distintas emociones como rabia, pena o incluso incredulidad.

También será frecuente que a veces sientas tristeza al recordar; sin embargo, hay ciertas actividades que podrían ayudarte a sobrellevar de mejor manera este proceso, como las que te mostramos a continuación

  • Expresa lo que sientes: acepta las emociones que vengan, sea tristeza, enojo o rabia. Date permiso para llorar, expresar y hablar sobre tu dolor.
  • Busca apoyo: Mantente cerca de tus familiares, amigos y personas cercanas, su compañía te ayudará en tu dolor.
  • No te descuides: trata de mantener tu rutina, hábitos de alimentación y sueño.
  • Evita el alcohol o las drogas: No te ayudarán a superar tu tristeza y a la larga te perjudicarán.
  • Tómate un recreo: Si te sientes muy abrumado es bueno tomar un descanso del duelo y hacer alguna actividad que te distraiga. Está bien no sentirse triste todo el tiempo, aunque hayamos tenido una pérdida reciente.
  • Despide a tu ser querido: Participar en ritos o ceremonias como un funeral o velatorio te pueden ayudar a cerrar un ciclo y sentir que despides a tu ser querido
  • Pide ayuda: Si te está costando lidiar con el duelo busca ayuda profesional

¿Qué NO me ayudará cuando estoy cursando un duelo?

No es recomendable que te aísles de tus seres queridos ni que recurras al alcohol u otras drogas para querer olvidar.

No te ayudará ocultar tus emociones, un duelo siempre te golpea fuerte, por lo cual es esperable que te afecte. Tampoco te ayuda evitar mencionar o hablar de la persona perdida.

¿Qué puede pasar si alguien con un duelo complicado no recibe ayuda?

Cuando el duelo te comienza a afectar más allá de lo esperado, esto puede traerte consecuencias a nivel físico, mental y social.

Si no recibes ayuda de manera oportuna, podrías sufrir un problema mayor como una depresión, un trastorno de ansiedad o un trastorno de estrés post traumático. También podrías desarrollar problemas físicos como sobrepeso u obesidad, lo cual aumentará tu riesgo de padecer enfermedades cardiacas o diabetes. Podrías ver alterado tu sueño, tu capacidad para los estudios o el trabajo, además de tener dificultad para socializar con otras personas o tener conflictos familiares.

Algunas personas comienzan a beber alcohol o drogas en gran cantidad. Por último, puedes tener un mayor riesgo de atentar contra tu vida.

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